El adolescente contó cómo lo humillaba su padre

El adolescente imputado por el triple crimen de Colonia Yeruá fue a la quinta del secretario judicial Miguel Bressán con aparentes intenciones de matar a la esposa de éste, aunque al dispararle a la mujer y ser insultado por su padre, lo mató, junto a su bebé, según revelaron hoy fuentes vinculadas a la pesquisa.


(Télam)- “¿Qué hacés, guacho de mierda?, ¿qué haces, hijo de puta?”, le gritó Bressán a su hijo cuando atacó a su esposa, María Ofelia Taleb, lo cual exacerbó al muchacho. De acuerdo con las fuentes, el chico le contó al juez que el domingo último fue a la quinta de Colonia Yeruá con la intención de matar “únicamente a la gorda”, en referencia a Taleb, y que la situación se agravó al recibir los insultos de su padre. Los pesquisas creen que la discriminación y los padecimientos económicos que vivía el adolescente por parte de Bressán fueron los motivos que lo llevaron a cometer el triple crimen. Las fuentes admitieron que el adolescente relató ante la Justicia que su padre, quien se había casado con Taleb y tenía un bebé de un año y ocho meses, le pasaba a su madre -con quien continuaba una relación clandestina- sólo 700 pesos por mes, lo que les impedía vivir dignamente. De ese dinero, 500 pesos debía destinarlos al alquiler de una humilde vivienda, situada a solo cuatro cuadras de la del funcionario, que se hallaba en un predio de mucha más categoría y con todo tipo de comodidades. Por el contrario, el adolescente, su madre y sus tres hermanos -que según la mujer son también hijos de Bressán aunque no fueron reconocidos- ocupan una precaria vivienda situada junto a un arroyo, en la que funcionó un taller mecánico. Los vecinos de la zona contaron que la familia convive con gallinas, patos y otros animales, en un ambiente muy humilde y con padecimientos económicos severos. Los voceros explicaron que a lo largo de su declaración sobre lo sucedido, el chico imputado insistió en la fuerte discriminación que sufría junto con sus otros tres hermanos de parte de su padre. Según su relato, dado a conocer por algunas fuentes del caso, Bressán cada vez que iba a su casa -lo que aparentemente hacía a diario- no les prestaba atención a sus hermanitos de 6, 12 y 15 años “porque para él no existían”. El chico reconoció que el secretario judicial, cada vez que su mujer se iba de viaje, los llevaba a él, a su madre y a sus hermanos, a la casa del campo y que, en algunas oportunidades, cuando Taleb se enteraba, “había grandes discusiones”. El adolescente dijo que cuando iba a la casa se daba cuenta de lo distinta que era la vida de su medio hermano de un año y ocho meses -víctima del triple crimen- quien tenía todos los juguetes que él y sus hermanos nunca habían tenido. En su declaración judicial, el imputado expresó que la esposa de su padre, Taleb, no les permitía acercarse a la casa y que, cada vez que lo veía, le gritaba “bastardo de mierda”. Un vecino contó que cuando el joven le pedía a su padre que reconociera a los otros tres hermanos, “se producían fuertes discusiones, que terminaban con insultos y golpes contra el chico”. “Era como si esos chicos no existieran para Bressán”, aseguró el vecino. Los investigadores reconocieron que, durante la declaración, el adolescente se quebró al relatar la muerte de su medio hermano bebé. El chico sigue internado en una clínica de Concordia a disposición del juez de Menores, Rodolfo Jáuregui, quien se hizo cargo de la causa al declararse incompetente el que instruyó la pesquisa, Maximiliano Benítez. LOS HECHOS El triple crimen de Concordia fue descubierto el lunes, aunque cometido el domingo, en una casaquinta de Colonia Yeruá. Si bien desde el inicio las sospechas giraron en torno al hijo extramatrimonial de Bressán, el juez Benítez recién lo detuvo a las 48 horas, cuando recabó pruebas que lo incriminaban en el hecho, especialmente testimoniales. El adolescente, quien llegó a asistir al velatorio de su padre, la esposa y el bebé, que se hizo en la ciudad de Victoria, el miércoles último se presentó en los tribunales de Concordia y, en una declaración espontánea que brindó junto a su abogado, relató cómo sucedieron los hechos. Por tal motivo, el juez Benítez lo imputó del triple crimen y lo derivó a una clínica, donde quedó a disposición de un magistrado de Menores. Ese juez está ahora abocado a determinar algunas circunstancias aún no esclarecidas del hecho, entre ellas el hallazgo de un arma calibre 380 que se empleó en los ataque y que el chico asegura no recordar dónde la dejó.

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